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Voluntariado en Calcuta
Judit Mascó
Entrevista realizada por Julian del Olmo para Presencia 7.
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"De nada sirve
la belleza física
si no se cuenta
con otros valores" |
Presencia7: Siempre has colaborado en temas de carácter social. ¿En qué causas estás metida actualmente?
Judit Mascó: Descubrí la realidad de los países que llamamos del Tercer Mundo a raíz de mis numerosos viajes trabajando como modelo. Tuve la suerte de colaborar con Intermón hace ya muchos años y poder dar a conocer la situación de un país como Mozambique, que acababa de atravesar una guerra civil y pasaba por una situación terrible.
Estuve en una misión con unos curas españoles de la orden de los Siervos de María, donde conocí a gente admirable de verdad. Pienso que fue una suerte poder vivir una experiencia que me hizo cambiar mucho. Pasados unos meses, quise volver y compartirlo con mi marido. En ese viaje nos planteamos muchas cosas y nuestras vidas cambiaron. Fue como un abrir los ojos y descubrir la realidad en donde vivimos. A partir de ese momento quise involucrarme directamente y en la medida que me era posible en temas sociales en los que de verdad creía.
Con la madre Teresa de Calcuta
P7: Conociste, personalmente, a la madre Teresa de Calcuta. ¿Cómo fue el encuentro? ¿Qué es lo que más te llamó la atención de ella?
JM: En mi primer viaje a la India, país que adoro y me fascina, tuve la oportunidad de conocer a dos grades personas que admiro: Vicente Ferrer y la madre Teresa de Calcuta. Quedé impresionada cómo dos personas tan «importantes» eran tan asequibles y tan comunicativamente encantadoras. Eso me demostró que la gente «importante» de verdad es gente sencilla y humilde.
En el sur de la India estuvimos alojados en el campus de Vicente Ferrer una semana, siendo testigos de la gran obra que está realizando en esa zona. Y en Calcuta, ciudad terriblemente contradictoria de ricos y pobres, de lujo y suciedad, pudimos charlar con la madre Teresa y nos pidió que le obsequiáramos con unos días de nuestras vacaciones trabajando como voluntarios, en mi caso en el pabellón de mujeres, y en el caso de mi marido en el de hombres. Allí no importaba de qué país eras, ni se eras top model conocida o fontanero. De hecho no sabían ni lo que era ser modelo. Repartía comida y agua, limpiaba camas y suelos a mano, y os aseguro que fue una de las vivencias más bonitas que he sentido en mi vida. Decenas de ancianas me sonreían con rostros sin dientes y desnutridas, constantemente daban las gracias y eso me hacía muy feliz.
P7: Tú eres cristiana. ¿Cómo vives la fe?
JM: Mis padres me educaron en la fe cristiana, pero a medida que me he ido haciendo adulta me planteo muchas dudas. Estoy en la fase de cultivar mi espíritu y mi ser, y eso no pienso que sea monopolio de las religiones.
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